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 Kerigma

De los seis sistemas del plan total de la evangelización, el primer sistema en la iglesia es el Kerigma.
Es la puerta por la que entra una persona al camino de la salvación, es empezar a ser un nuevo creyente.

 Kerigma, fue una palabra muy utilizada entre los primeros cristianos. Pues con esta palabra Kerigma, los discípulos de Jesús entendieron el propósito para el cual fueron elegidos como continuadores de su obra. El término kerigma, les permitía mantener claridad y lucidez en la visión y la misión entregada por el Maestro, y les ayudaba a propagar el mensaje de Jesús, sin tergiversar o alterar el contenido, y evitaban por lo tanto, ambiguedades en el anuncio de la Palabra.
 
 Kerigma: Es una palabra originaria del griego. Se traduce por Evangelización, Anuncio - Predicación - Proclamación. Ejemplos de Kerigma cristiano original: Lucas 24:46-47; Juan 20:31; Hechos 2:22-24; 3:15; 4:10; 5:30-31; 10:39-43; 13:37-39; 1 Cor.15:3-5. Por la muerte de Jesucristo en la cruz y por su resurrección, los creyentes reciben el perdón de los pecados. Este perdón de los pecados es el comienzo de una nueva vida con el Señor y una nueva relación en la comunidad de los creyentes

 
 Aplicaciones vivenciales de lo que es el Kerigma en la vida diaria.
Visión clara y transparente de lo que debemos saber y hacer: 
 

1. Nuestro deber como ser humano en la vida terrenal, es conocer a Cristo de manera personal. Cada ser humano debe descubrir y aceptar la humanidad y la divinidad de Cristo, como su Señor y su Salvador, para poder llegar a vivir en la vida eterna. En Juan 17:3 se nos dice: "Y la manera de tener vida eterna es conocerte a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú enviaste a la tierra".

¿Si usted muere hoy,
 a dónde iría a vivir:
al cielo o al infierno? 
Cree en el Señor Jesús y serás
 salvo, junto con todos los
de tu casa (Hechos 16:31)

De cierto, de cierto
os digo: El que cree en mí,
 tiene vida eterna
 (Juan 6:47)
Respuesta verdadera:
 
Voy a vivir en el cielo,
si en la vida terrenal
he aceptado a Cristo,
como mi Señor y Salvador,
y si sólo confío en Cristo, 
para vivir en la vida eterna.
 2. Ser cristiano es seguir a una persona. Esta persona es Jesucristo. Ser cristiano no es tener una doctrina, aceptar una teoría, creer en una abstracción. La fe cristiana es creer en alguien, antes que creer en algo. Creer en alguien es confiar en él. Y es posible confiar cuando se le conoce bien.

En su propia experiencia personal: ¿Quién es Jesucristo para usted? 
   En el principio la Palabra
ya existía. La Palabra estaba
 con Dios, y la Palabra era Dios. Entonces la Palabra se
 hizo hombre y vino a vivir
 entre nosotros. Estaba lleno
 de fidelidad y amor inagotable.
Y hemos visto su gloria, la
 gloria del único Hijo del
Padre (Juan 1:1.14).
  
Respuesta verdadera:
 
Jesucristo es la Palabra de Dios. Es mi Salvador y mi Señor. Es la Palabra para que yo tenga vida eterna con El.
 3. Cuando decimos que conocemos a Jesucristo, es porque conocemos su vida, sus cualidades, sus obras, su manera de amar y de ver las cosas. Decir que conocemos a Jesús, es porque sabemos y aceptamos sus ideas y su mensaje, con una fe firme en la persona de Jesús. La fe en Cristo provoca la existencia de los cristianos seguros: saben bien lo que creen y, desde luego, saben por qué lo creen. 

¿Qué fue lo que hizo Jesucristo por usted,
cuando vino a la tierra?

Todos nosotros nos hemos extraviado como ovejas;
hemos dejado los caminos de Dios para seguir los nuestros.
Sin embargo, el SEñOR puso sobre él los pecados de todos nosotros
(Isaías 53:6)

Respuesta verdadera:
 
Murió en la cruz para pagar
 por mí pecado. Resucitó de entre los muerto para darme vida eterna y subió al cielo, para prepararme un lugar
 junto con El en el cielo. 
 
4. Cuando se trata de participar en política o de colaborar en una investigación científica, es posible compartir unas ideas abstractas y un programa. Sin embargo, seguir la fe cristiana, con vitalidad, de forma existencial, poniendo nuestra vida al servicio de la Iglesia, sólo podemos hacerlo si hemos descubierto y conocido a Jesucristo en persona.
 
¿Cómo vive usted su vida,
después de que ha tenido
un encuentro personal
con Jesucristo?
Los que creyeron, fueron bautizados y sumados a la
iglesia en ese mismo día. 
Todos los creyentes se
dedicaban a las enseñanzas
de los apóstoles, a la comunión fraternal, a participar juntos
en las comidas (entre ellas la Cena del Señor), y a la oración.

(Hechos 2:41-42)
Respuesta verdadera: 
 
Le he entregado mi vida
entera al Señor Jesucristo: dando de mi tiempo y de mis recursos a la obra de Cristo
en la Iglesia junto a otros compañeros cristianos.
5. Así fue como los apóstoles siguieron al Maestro hasta dar la vida por El. Y eso fue lo que predicaron desde el inicio. Los discursos de Pedro y de los demás, en aquellos primeros años del cristianismo, consistían en explicar quién era Jesús, su muerte por nuestros pecados y su resurrección. Este conjunto de verdades, sencillas y directas, constituían el kerigma: el anuncio de Jesucristo.
  
 ¿Le cuenta usted a otras personas lo que Cristo
ha hecho en su vida?
Les anunciamos lo que
nosotros mismos hemos
visto y oído, para que ustedes tengan comunión con nosotros; y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo, Jesucristo.
(1 Juan 1:3) 
Respuesta verdadera:
 
Me he capacitado porque me han entrenado en la iglesia, para hablar de Cristo con mis amigos, familiares y vecinos.  
6. A este anuncio seguía la respuesta libre de los oyentes. Unas veces era una respuesta afirmativa, estonces se suscitaba la fe en la persona de Cristo; otras veces la respuesta era negativa, y venía, por lo tanto, el rechazo a la persona de Jesucristo. Para unos era escándalo, para otros necedad, y para los creyentes era gracia y salvación en Cristo (1Cor.1,23-24).
  
 ¿Cuándo fue la última vez que usted le habló a una persona acerca de Cristo?
 pero recibirán poder cuando
el Espíritu Santo descienda
sobre ustedes; y serán mis testigos, y le hablarán a la
gente acerca de mí en todas partes: en Jerusalén, por
toda Judea, en Samaria y
hasta los lugares más
lejanos de la tierra.
(Hechos 1:8)
Respuesta verdadera:
 
Yo hablo de Jesucristo en toda ocasión, como estilo de vida, en los lugares públicos y con citas previas una vez por semana, con un equipo de evangelismo de la iglesia.
7. Lo primero que sucedía en la persona que aceptaba la Buena Noticia (el kerigma), era un cambio radical en su vida. Y desde luego, esta verdad provocaba la necesidad de transmitir a otros esa fe: anunciar el kerigma. Por eso, a nosotros nos corresponde hoy anunciar a Cristo. Anunciarlo con sencillez y con claridad. Unos lo aceptarán y otros no, pero el deber de todo cristiano es anunciarlo.
 
¿En sus conversaciones cotidianas habla usted
de lo que Jesucristo ha
hecho y sigue haciendo
en su vida cada día? 
Los que fueron esparcidos
iban por todas partes
 anunciando el evangelio
(Hechos 8:4)
 
¡Ay de mí si no predico
el Evangelio de Cristo! 
(1 Corintios 9:16) 
Respuesta verdadera:
 
Yo tengo un testimonio de lo que era antes de conocer y recibir a Cristo como mi Salvador y mi Señor. Ese testimonio lo comparto
cuando hablo de Jesucristo
y cuento lo que hace Cristo todos los días en mi vida. 
8. Pero, debemos tener muy claro, que para anunciar a Jesucristo, es necesario conocer a Jesús: su vida, sus obras, su persona. Saber que Cristo está vivo y presente en medio de nosotros. Es conocerlo como le conocían los apóstoles. De tal manera, el Kerigma llegará al mundo entero y muchos alcanzarán la salvación.  
 ¿Para qué le ha servido
a usted llevar una vida de
acuerdo a las enseñanzas
 del Maestro Jesucristo? 
No se preocupen por nada;
en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan
y denle gracias por todo lo
que él ha hecho. Así experimentarán la paz
de Dios, que supera todo
lo que podemos entender. 
La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús
(Filipenses 4:6-7)
 Respuesta verdadera:
 
Procuro leer la Biblia todos los días, oro todos los días, me congrego en una iglesia, tengo compañeros cristianos y doy testimonio de Cristo con mis ojos abiertos y mi corazón palpitante a diario.
 
 
 
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